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  • Tomás Moggia Cárdenas

Pescadores artesanales de Maitencillo inauguran un refugio para la conservación marina

Updated: Jan 10

El evento contó con la participación de niños y niñas de la escuela local, quienes pudieron conocer sobre la biodiversidad de esta pequeña zona de resguardo de 15 hectáreas ubicada en la playa La Caleta.



En una fría y encapotada mañana, un entusiasta grupo de alrededor de 30 niños y niñas de segundo y tercero básico de la Escuela de Maitencillo llegó hasta la caleta local para participar de una fiesta por el cuidado del medioambiente: la inauguración oficial del Refugio Marino de Maitencillo.


Más de cinco años han pasado desde que se inició este proceso de co-creación surgido de una alianza entre el Sindicato de Pescadores de Caleta Maitencillo y la Fundación Capital Azul. El objetivo era establecer una pequeña área marina protegida ubicada dentro del Área de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB) administrada por los pescadores artesanales para conservar y regenerar el ecosistema y su biodiversidad.


Con una extensión de 15 hectáreas y emplazada justo frente a la playa La Caleta, esta zona de resguardo (no extractiva) vivió un hito dentro de su proceso de socialización al comenzar su etapa de apertura a la comunidad, buscando involucrarla activamente en torno al refugio marino. Los niños y niñas iniciaron un recorrido por la caleta guiados por pescadores locales e integrantes de Capital Azul, para luego visitar unos estanques con algunos de los habitantes más emblemáticos del refugio marino: locos, lapas, erizos, caracoles y estrellas. Las lecciones y aprendizajes de la experiencia fueron plasmados después en el papel a través de una actividad artística que les permitió dar rienda suelta a toda su creatividad, yéndose cada uno a sus casas con material educativo y con la tarea de seguir difundiendo entre sus familiares y amigos sobre la importancia del refugio marino y el cuidado de la naturaleza.


“Es muy simbólico que las primeras personas, más allá del sindicato de pescadores, que vinieron a conocer sobre el refugio marino sean los niños de la Escuela de Maitencillo. Éste busca ser una zona de resguardo para las futuras generaciones, donde ellos puedan disfrutar de los ecosistemas regenerados, como eran antes, y en la medida que eso pase y estos niños tomen la posta, van a seguir pasando cosas que van a enriquecer a la comunidad en torno al refugio marino, que se puede transformar en un núcleo de unión de la comunidad, donde todos se sientan representados”, explicó Rodrigo Sánchez, director ejecutivo de la Fundación Capital Azul.


Por su parte, Isabel Obregón, jefa de la Unidad Técnico Pedagógica (UTP) de la Escuela de Maitencillo, complementó diciendo que “fue una actividad súper entretenida y llamativa para los niños, y distinta, que nos permitió tener una salida pedagógica al aire libre en la que compartir con la comunidad. Además, pudieron ver la biodiversidad que tienen aquí mismo en la zona donde estudian. Los niños se expresan a través de dibujos, entonces que pudieran representar lo que más les gustó mediante el arte sin duda será muy significativo para ellos”.


"Es muy simbólico que las primeras personas, más allá del sindicato de pescadores, que vinieron a conocer sobre el refugio marino sean los niños de la Escuela de Maitencillo. Éste busca ser una zona de resguardo para las futuras generaciones, donde ellos puedan disfrutar de los ecosistemas regenerados, como eran antes". Rodrigo Sánchez Grez Director ejecutivo Fundación Capital Azul

Al fondo, Rodrigo Sánchez Grez, director ejecutivo de Fundación Capital Azul, junto a Pablo González, psicólogo comunitario de la organización, contándole a niños y niñas de la Escuela de Maitencillo sobre la importancia de los refugios marinos.

La hora de regenerar los ecosistemas


La jornada de inauguración oficial del Refugio Marino de Maitencillo continuó por la tarde con un pequeño conversatorio en el que participaron los integrantes del Sindicato de Pescadores Artesanales de Caleta Maitencillo, algunos pares de otros sindicatos donde también se han logrado establecer refugios marinos, autoridades, miembros de la Fundación Capital Azul y de otras organizaciones locales. Todo esto en medio de un grato ambiente con miras a seguir trabajando de manera colaborativa por la conservación marina y la resiliencia de las comunidades costeras.


Ricardo Silva, presidente del sindicato local, valoró el trabajo que se ha realizado en alianza con Capital Azul, y lamentó no haber podido implementar con anterioridad este modelo que combina uso y conservación en un mismo sistema.


“Nos encontramos en la zona central, quizá donde más se depredan los ecosistemas, entonces si no cuidamos las especies que hay en el mar, se terminan, como pasó aquí: en los años 80 salían 500 mil machas diarias, y a nadie se le ocurrió poner una cuota. La consecuencia es que hoy no hay machas”, sostuvo el dirigente, quien ha sido testigo de los beneficios que ya comienza a entregar el refugio marino en términos de productividad. “Nosotros mismos nos impresionamos con el cambio que ha habido por dejar un lugar quieto y tranquilo. Es impresionante la capacidad de recuperación de los ecosistemas”, añadió.


Stefan Gelcich, cofundador de Capital Azul y director del Instituto Milenio SECOS, coincide con Silva y explica que “luego de un largo proceso de aprendizaje junto a

dirigentes de la pesca artesanal, podemos ver a través de registros que ha habido una respuesta muy importante de los recursos marinos comerciales y no comerciales en el Refugio Marino”.


“Cuando empezamos a trabajar con los Refugios, la relación era principalmente entre la pesca artesanal, biodiversidad, científicos y Capital Azul. Pero actualmente nos encontramos en una segunda derivada, en que el Refugio Marino de Maitencillo ya está siendo parte de la comunidad. El alcalde y los concejales nos brindaron su apoyo; los niños están yendo a conocerlo en sus actividades escolares; y distintas organizaciones de la sociedad civil también se han involucrado. Luego de varios años, todo empieza a extenderse y creo que ese es el desafío que viene ahora: cómo pasar a que el Refugio sea una parte del desarrollo local de las comunidades”, agregó el también académico de la Universidad Católica.


Por eso mismo, el timonel de los pescadores artesanales de Maitencillo puso énfasis en que seguirán trabajando con establecimientos educacionales de la zona para fortalecer la labor que están llevando a cabo por la conservación marina.


“Si no educas ni culturizas, es imposible que la gente tome conciencia. Por eso es muy importante empezar desde abajo con los niños. Me parece espectacular que el refugio marino a partir de ahora comience una etapa de apertura a la comunidad”, sentenció Silva.


"Nosotros mismos nos impresionamos con el cambio que ha habido por dejar un lugar quieto y tranquilo. Es impresionante la capacidad de recuperación de los ecosistemas". Ricardo Silva Presidente del Sindicato de Pescadores Caleta Maitencillo





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